Los otros esenciales: Así es la vida de los trabajadores de Limpieza del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Los otros esenciales: Así es la vida de los trabajadores de Limpieza del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

A los trabajadores de limpieza del sector salud nadie les dice que son ángeles vestidos de blanco ni les donan comidas calientes. Llegan temprano y se van tarde, hacen su trabajo para que otros puedan realizar el suyo. Entrar, limpiar, garantizar seguridad y salir. Ellos también son esenciales, pero muchas veces pasan desapercibidos. Este es un reportaje sobre lo que sucede al interior del hospital de Nutrición con el personal esencial de limpieza.

Cuando entras al laboratorio, y huele a limpio, quiere decir que Fernanda Elías ya llegó. Así lo comentan sus compañeros. El olor al que se refieren, en específico, es Fabuloso o cloro. Pero no todos llegan a ser amables; a veces le han exigido que regrese a limpiar una superficie que piensan dejó sucia, pero ella aclara: “no es que no la haya limpiado, es lo primero que hago, pero el trabajo es mucho y, a lo largo del día, las cosas se vuelven a ensuciar.”

Estamos sentadas en la sala de juntas del laboratorio donde trabaja. Aquí se analizan las pruebas de sangre de los pacientes del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán. Traigo puesta una mascarilla de tela de algodón, una careta de plástico y trato de no tocar nada. Elías, en cambio, se sienta con holgura en una de las sillas, con los brazos sobre la mesa y sin cubrebocas. Si hay alguien que sabe con total seguridad que esta superficie está desinfectada, es ella. “La verdad yo jamás pensé estar aquí”, me confiesa, “a mí no me gustaba estar dentro de un hospital, me negaba.” No es difícil comprender su postura. Después de todo, pasó las tardes de su infancia aquí esperando a que su mamá —secretaria de este hospital— saliera para ir a casa juntas. “Y mira, ahorita estoy aquí y no me arrepiento”, agrega después. “Me gusta mucho mi trabajo. Me gusta tener orden.”

Ella es una de las 392 empleadas de limpieza de Nutrición, uno de los primeros hospitales en convertirse en un centro COVID en México, para hacer frente al virus SARS-CoV2. Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó la situación como una pandemia, el 11 de marzo, se ha hecho hincapié en la importancia de la higiene: lavarse bien y seguido las manos, disminuir el contacto con otros y desinfectar todas las superficies de manera constante. Pero dentro de un centro COVID, estas indicaciones toman un nivel de importancia excepcional. Por suerte, o por su descripción de trabajo, Elías se siente preparada.

trabajadores de limpieza del hospital de Nutrición

Fernanda Elías, de 28 años, y su pareja Diego Ramírez, de 36, son afanadores de Nutrición, como comúnmente se les llama a los trabajadores de limpieza del sector salud. Ella limpia el área de laboratorio central, donde se analizan las muestras de sangre de los pacientes; y él, radiología, donde se hacen estudios de ultrasonidos y rayos-x. Como ellos, 390 personas más trabajan garantizando la higiene de oficinas, zonas de administración, pisos de hospitalización, área de enfermería, quirófanos y terapia intensiva. Algunos son empleados directamente de Nutrición; otros de una empresa de limpieza externa.

Desde que inició la reconversión de la institución hace seis semanas para transformarse en un centro COVID, se les dio permiso de ausentarse con goce de sueldo a quienes tuvieran complicaciones de salud. Quedaron 262 afanadoras y afanadores para proporcionar higiene y garantizar superficies sanitizadas en un hospital que, para el 21 de abril, estaba lleno de pacientes infectados con un virus que sobrevive en todas las superficies por periodos desde varias horas, hasta días completos.

Diego Ramírez dice que le da nervios estar en el hospital sabiendo que los contagios suceden así, pero también asume sin titubeos su papel en esta situación. Tranquilo, cuando hablo con él, me dice: “te entra esa responsabilidad y las ganas de ayudar”.

Cuando Fernanda Elías llega a Nutrición, antes de las 6:00 de la mañana, no usa la puerta principal. Desde que el hospital se reconvirtió nadie entra por ahí; todas las rutas de entrada y salida están alteradas para que la menor cantidad de gente pase por las áreas donde hay pacientes. En esta pandemia, el rediseño de espacios es clave. Al interior, en particular, redefinir rutas de flujo de personal y crearles nuevos propósitos a los espacios, puede salvar vidas. Ahora Elías y sus compañeros de trabajo entran por la salida de emergencias, rodeando los edificios de la institución en una circunferencia por donde normalmente pasan solo los repartidores.

Para entrevistarla, llegué por el sótano del edificio al que se accede por una rampa, donde están los servicios de lavandería del hospital. No era a propósito, solo me perdí entre las rutas normales y las nuevas, que no son fáciles de navegar. En el sótano, un hombre con una bata azul sobre pantalones de mezclilla y playera blanca, con tapabocas y tapones en los oídos, trabaja rodeado de bultitos de tela azul y blanca dentro de bolsas de plástico y carros rebosantes de lo que a distancia parecen ser sábanas sucias. Uno por uno, mete bonches de tela a máquinas enormes: lavadoras industriales. En el cuarto contiguo hay una tintorería con un mostrador al frente y un rack de ropa colgada, lista para que la recojan. Todas las prendas limpias son exactamente la misma: cuelga una bata blanca (con el logo azul de Nutrición en la manga izquierda) junto a otra bata igual, y otra, y otra más hasta llenar el tubo en forma ovalada.

Por esta ruta, repleta de personal que garantiza la higiene de la institución, se puede llegar al laboratorio donde trabaja Elías. Como todos los días, ella es la primera en llegar a su área. Entra, prende las luces y se hace el meticuloso lavado de manos. En el área de vestidor, con dos regaderas en un baño pequeño, se mira al espejo. Del dispensador de jabón saca espuma suficiente y se frota los dedos de la mano inferior con los de la mano superior durante un rato. Lista para empezar su turno, que arranca antes del amanecer, saca su equipo de trabajo: guantes rosas resistentes de plástico, una franela morada y la botella de desinfectante.

“Empiezo a limpiar la sala de juntas, es lo primero que hago”, explica. Después sigue con la barra, la oficina de su jefe y su secretaria y el resto del laboratorio. Para las 7:00 horas, cuando llegan administrativos, químicos y médicos, Elías ha garantizado que el lugar esté limpio y desinfectado. “Llego una hora antes para que, cuando lleguen, ya esté limpio el laboratorio y no tenga que estar pidiendo tanto permiso para quitarse”. Media hora después, se sienta a desayunar lo que les preparan en el hospital y les reparten en contenedores cerrados: un huevo a la mexicana, café, jugo.

“No puedo omitir ningún paso de lo que se me dijo: doble guante, no se me vaya a romper alguno, mi bata bien puesta, mis goggles bien colocados, preparamos nuestra bombita y todos listos”.

trabajadores de limpieza del hospital de Nutrición

México entró a Fase 3 de la pandemia del coronavirus, el 21 de abril, 2020. En esta tercera fase, “se acumulará un gran número de casos de contagios y de hospitalizaciones” por COVID-19, en palabras del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell. Veo el mapa publicado por la Ciudad de México que muestra la disponibilidad en los hospitales convertidos. Ocho de ellos, incluido Nutrición, aparecen ya en rojo (completamente llenos); cinco en amarillo (por llenarse) y 25 más aparecen en verde (con disponibilidad). Para el domingo 26 de abril, el número acumulado de personas que han tenido COVID-19, a nivel nacional, era de 14 mil 677. En la Ciudad de México, el número de casos pasó de 3 mil 532 a 3 mil 764, de sábado a domingo; de mil 546 hospitalizados a mil 760; y de 620 intubados a 685. Las defunciones, en un día, aumentaron de 297 a 307.

Conforme crecen los números, los médicos tendrán más prisa por atender pacientes; tendrán menos calma para procurar su propio cuidado y menos recursos para aislarse. Mantener todos los materiales, superficies y espacios sanitizados será crucial. El gobierno federal incluyó en su guía para personal de salud un anexo completo con un protocolo para la “desinfección de superficies en el ámbito hospitalario”, donde se describen lugares de alto contacto (barandales, apagadores, manijas), recomendaciones de material de protección (bata, goggles, mascarilla) y pasos de limpieza que incluyen instrucciones como “la limpieza debe ser realizada con movimientos en una sola dirección, para no volver a ensuciar las áreas que ya han sido limpiadas”.

Nutrición contrató trabajadores temporales de limpieza. Una publicación en su página de Facebook anunciaba una convocatoria para afanadores del 1 de abril. Tres días después, un comentario explicaba que ya se habían llenado las vacantes. En total se contrató a 64 trabajadores de limpieza por contratos temporales de tres meses para enfrentar la pandemia. Una de ellas es Angélica Flores Pineda, quien se enteró a través de su hermana y entró a trabajar limpiando el área de urgencias.

Con un uniforme, bata, cubrebocas, goggles y guantes, ella entra a una de las salas donde hay un aparato blanco en forma de anillo por donde pasan los pacientes, acostados, para que les tomen imágenes de los pulmones. Es un tomógrafo, y éste se usa específicamente en esta área. Entre todo el material de protección que Flores Pineda lleva encima, se alcanzan a ver solo sus ojos oscuros —con delineador negro y rímel—, y la mirada entre concentrada y preocupada. Mientras tanto, los doctores pasan alrededor y siguen con sus labores: caminando por pasillos, discutiendo algo entre ellos, o analizando las imágenes que salen, precisamente, de ese aparato que ella acaba de limpiar.

“Es tan importante el trabajo de un afanador para el cuidado de las infecciones intrahospitalarias, como el del mismo médico”, se lee en el segundo volumen de la publicación La calidad de la atención a la salud en México a través de sus instituciones, publicada en 2015 por la administración anterior del Hospital.

A pesar de la importancia de su trabajo, a los afanadores nadie les dice que son ángeles vestidos de blanco ni les donan comidas calientes. Es cierto que, en general, tampoco los agraden como han agredido últimamente a enfermeras y residentes de medicina. Los trabajadores de limpieza del sector salud llegan temprano y se van tarde, hacen su trabajo para que otros puedan realizar el suyo. Intentan no incomodar. Entre menos notoria sea su presencia, mejor. Su misión es dejar todo impecable, sin entorpecer el paso del resto. La responsabilidad tampoco es menor: el personal hospitalario opera con la confianza de que todo lo que tocan está sanitizado. Entrar, limpiar, garantizar seguridad y salir. Son los otros empleados esenciales, que muchas veces pasan desapercibidos.

“’Cuando ves al camillero que viene con la bolsita blanca, pues ya sabes’, dice sobre los tres casos en que ha visto el traslado de un cuerpo saliendo del hospital. ‘Nerviosismo’, es lo que genera, lo dice una y otra vez, nerviosismo”.

medidas de higiene en centros de salud covid

Lleva cinco años trabajando como afanadora, dos en enfermería y tres en laboratorio, pero muchos más de conocer la institución por dentro. “Se puede decir que yo soy hija de Nutrición”, dice orgullosa, “crecí aquí, mi mamá trabaja aquí y yo aquí conocí a Diego”, su pareja. Su mamá entró a trabajar como secretaria en el laboratorio de neurofisiología cuando ella tenía 10 años. Desde entonces, todos los días después de salir de la escuela se iba a Nutrición a esperar que dieran las 18:00 horas, cuando su mamá terminaba su jornada laboral.

Seis años después, en una de esas tardes de espera conoció a Ramírez. “Conocí a Diego caminando por un pasillo rojo que ya no está”, recuerda Elías entre risas, “y empezamos así, ya sabes, con las miraditas”. Y sabe perfecto cuándo fue la primera vez que hablaron: Elías acompañó a su mamá a una clase de regularización, una prestación del hospital que varios empleados aprovechan para terminar la preparatoria. Uno de ellos era Ramírez.

La invitó a salir. Se acuerda que pidió permiso a su mamá porque ella tenía 16 años y Ramírez 24. Para su primera cita el plan era ir al cine. Él pasó por ella en coche a casa de su tía, a una reunión familiar. Cuando le pregunto qué película vieron, me dice que al final no entraron. Se quedaron platicando de sus familias, el trabajo de él y la escuela de ella que iba en prepa. “Llegó la hora del permiso y regresamos”. Después se hicieron novios. Las familias se conocieron y así pasaron ocho meses “hasta que me embaracé”, cuenta, esta vez por teléfono porque va saliendo de una guardia en domingo. Ramírez entonces le propuso que se fuera a vivir con él, hablaron con sus familias y “decidimos juntarnos y salir adelante”. Doce años después siguen juntos. Tuvieron a su segunda hija y, cuando los niños estaban un poco más grandes, Elías entró a trabajar a Nutrición en el área de limpieza, como su pareja. Así se unió a un legado de empleados de Nutrición, donde tanto su mamá como Ramírez llevan 19 años trabajando.

“Según yo venía de paso”, dice Ramírez recordando su propia entrada a Nutrición. “Mi intención era seguir estudiando. Aquí los horarios eran buenos, a diferencia de otras empresas porque tenía la tarde libre. Pero acá igual te vas dando cuenta que entras, hay trabajo, te tienes que quedar y va pasando el tiempo y cuando te das cuenta ya son 19 años”.

Con guantes y franela en mano, Elías pide permiso a los hombres sentados en el laboratorio. Necesita que levanten sus carpetas y papeles para pasar a limpiar y desinfectar las superficies. Y alcanzo a ver uno que tiene la leyenda impresa #YoEstoyAquíPorTi, esos letreros que aparecen en las fotos que los hospitales suben a las redes sociales para generar consciencia e invitar a la gente a quedarse en casa. Finalmente, los hombres echan sus sillas para atrás abriéndole paso.

Con un squish-squish del aspersor, Elías empapa la mesa de desinfectante y limpia. Mueve la mano en guante rosa sobre franela morada en círculos de derecha a izquierda, avanzando de una orilla de la mesa a la otra. “Lo que es la barra y la parte de ahí adentro”, dice señalando el área que acaba de limpiar y un espacio tras puertas de vidrio donde un hombre observa algo en un microscopio, “es donde más pasan las muestras de COVID y es continuamente estar limpiando la mesa para poderla desinfectar porque todo el tiempo están ahí las muestras”.

Apenas termina cuando recibe un mensaje de Ramírez, que ya llegó para empezar su turno (de 12:00 a 20:00 horas). Se quita los guantes, pasa por el baño para hacer el lavado de manos religiosamente y baja a saludarlo. Va del primer piso a la planta baja, donde está él esperándola en el pasillo que da entrada a radiología. Se saludan a distancia. Ramírez la espera vestido con pantalones caqui y playera de un azul deslavado; viene del auditorio donde acaba de tomar una capacitación sobre cuidados especiales ante el coronavirus.

“Aquí en el trabajo nos saludamos de ‘hola, ya llegué’ y besitos de lejos”, explica Ramírez. Se ríen bromeando sobre la sana distancia, pero se mantienen alejados los 15 minutos que pasan juntos entre turnos. Tienen un auto, que Elías usa para trasladarse al hospital, pero Ramírez se mueve en transporte público. Entre eso y sus horarios laborales, “sí ha habido esa gran distancia entre nosotros”, explica sobre la precaución que tienen, “una por el trabajo y otra, nos preocupa la casa, los hijos, la familia y poder llevar algo”. Sus dos hijos, de 8 y 11 años, son asmáticos, una de las condiciones de riesgo ante un posible contagio. Cuando están en el hospital, los niños se quedan con la abuela en el edificio donde viven, en San Andrés Totoltepec, al sur de la ciudad.

Les pregunto, en repetidas ocasiones, cómo se sienten.

Antes de responder, voltean a verse, cómplices, y se completan las frases. Elías, recatada, con su cabello castaño claro y arracadas doradas; y Ramírez sonriente, pero no tan parlanchín, con el cabello oscuro, jaspeado apenas por una franja grisácea de canas.

Ella con los brazos cruzados, él con las manos en los bolsillos del pantalón.

“Pues yo siento… como…”, empieza él, buscando las palabras.

“Responsabilidad”, termina ella. Asienten. “Y preocupación”, añaden.

Antes, llevaban a sus hijos juntos al trabajo. Esperaban desde las 6:00 hasta que podían desayunar los cuatro algo que traían desde casa. Cuando daban las 8:00, los llevaban a la escuela, muy cerca. Y después, por la tarde, los niños iban de regreso a Nutrición a esperar a que saliera su mamá, como antes —en su propia infancia— lo había hecho ella. “Ellos también son hijos de Nutrición”, dice entre risas, recordando la anécdota de donde salió la frase. En el Día del Niño de 2019, el director David Kershenobich Stalnikowitz llegó a saludar y, al ver a los hijos de los trabajadores, les dijo así, “porque sabía que algunos vienen acá cuando crecen”, recuerda Elías. Pero desde que el hospital decidió recibir pacientes con COVID-19, “una semana antes de vacaciones de Semana Santa”, puntualiza la afanadora, sus hijos se quedan en casa.

Cuando ella regresa, los niños ya saben que no pueden tocarla, no hasta que se quite toda la ropa, la ponga en una bolsa de plástico y se dé un regaderazo. “Además les pongo las noticias”, dice su mamá, “para que sepan lo que está pasando”. Toda la llegada es “como un show”, dice el papá, “parece que entramos a un quirófano”. La posibilidad de llevar el coronavirus a casa es una preocupación constante. Toman todas las precauciones. Ahora se han ido acostumbrando a la nueva rutina, pero no fue fácil. “Al principio yo sentí muy feo porque ellos sentían que yo los rechazaba”, dice Elías, “es que no me quieres abrazar, no me quieres dar un beso, me decían”.

En el hospital, parte del reacomodo de los espacios fue aislar las diferentes áreas para que haya menos tráfico al interior, sólo el contacto necesario con las de pacientes y así disminuir la posibilidad de contagio. Esto hace que cada zona funcione sin enterarse mucho de lo que sucede en otras. A pesar de eso, al llegar, Ramírez ha alcanzado a ver personas fallecidas. “Cuando ves al camillero que viene con la bolsita blanca, pues ya sabes”, dice sobre los tres casos en que ha visto el traslado de un cuerpo sin vida saliendo del hospital. “Nerviosismo”, es lo que genera, lo dice Ramírez una y otra vez, nerviosismo.

Les pregunto qué pasaría si alguno de ellos se contagiara. Elías cuenta con que los atiendan aquí mismo, en Nutrición. Antes de la contingencia, me dice, cuando un compañero se enfermaba, lo atendían de inmediato aquí. Pero ante la saturación del instituto, no queda claro. De acuerdo con la dirección, la intención sí es poder tratar a su propio personal en caso de infección, pero la falta de espacio puede complicarlo.

Un hombre pasa jalando una caja de cartón sobre el suelo. La parte de arriba está abierta y se alcanzan a ver bolitas azules. Son los equipos de protección para el personal médico, envuelto en los gorritos desechables con los que se cubren la cabeza. El hombre desaparece detrás de una puerta, que se abre por un instante, por donde se ve a una persona quitándose una bata desechable, gorro y colocándolas en una bolsa grande de plástico. Enfrente, está el cuarto donde normalmente se quedan los pacientes que van a tratamiento por un día, pero lo están terminando de adaptar para poder recibir 15 enfermos más.

Este pasillo donde se encuentran también ha cambiado. Donde antes colgaban algunos de los cientos de obras de arte de la colección de Nutrición, ahora hay rectángulos cubiertos de plástico azul con trozos de cinta adhesiva sobre la pared. Desde que empezó la reconversión, los cubrieron para evitar que se maltraten con el desinfectante.

En el laboratorio, Elías está relativamente asilada de tener contacto con el virus, pero a Ramírez le corresponde limpiar los cuartos donde hacen los estudios de imagen, como rayos-x, ultrasonidos o tomografías, a pacientes infectados, así como el pasillo por donde los trasladan. “Tenemos que sanitizar todo usando disfraz como fumigadores”, explica.

“Lista para empezar su turno, que arranca antes del amanecer, saca su equipo de trabajo: guantes rosas resistentes de plástico, una franela morada y la botella de desinfectante”.

combatir el covid en mexico

Ramírez recuerda la primera vez, a mediados de marzo, que bajaron a un paciente con coronavirus a radiología. Desde el piso de hospitalización hablaron por teléfono para avisarles que ya iba el camillero con la persona. Él estaba con un compañero cuando empezó el protocolo. “No puedo omitir ningún paso de lo que se me dijo: doble guante, no se me vaya a romper alguno, mi bata bien puesta, mis goggles bien colocados”, dice gesticulando como si se los pusiera, “preparamos nuestra bombita y todos listos”. Cuando eso sucede, Ramírez entra en un estado de concentración del que no sale hasta que el estudio termine (entre 10 y 15 minutos), se asegure de que nadie pase por ahí y haya sanitizado toda la ruta.

Por protocolo de radiología, deben pasar 30 minutos entre los estudios de cada paciente. Así no solo dan tiempo de que los afanadores limpien todo, sino que “cambie el aire de la habitación”, una manera elegante de decir que se ventile.

En esta área, quedaron cuatro afanadores, incluido Ramírez. Entre todos, se cooperaron para comprar una bombita naranja marca Truper con manguera, “como de cazafantasmas”, bromea Ramírez, con la que pueden rociar desinfectante más rápido y en mayor cantidad que con una botellita de mano. ¿Por qué?, quiero saber, “por seguridad, para evitar el contagio”, responde otro afanador, Israel Ruelas, acercándose a la plática. Ruelas lleva 22 años trabajando ahí y con ese récord le gana a Ramírez en longevidad laboral al interior de la institución. “Israel es uno de los trabajadores que me conoce desde niña”, agrega Elías, quien se mueve por Nutrición con la naturalidad de alguien que se sabe en casa.

También compraron un sobretodo y una chaqueta impermeables de plástico color amarillo. Se lo ponen sobre la ropa, en lugar de la bata azul, cuando entra un paciente y tienen que sanitizar todo. Después de usar el impermeable, se encargan ahí mismo de lavarlo y desinfectarlo. Antes de comprar el equipo, pidieron autorización para asegurarse de que fuera apropiado. Después, su jefe incluso les compró un impermeable más, para que cada quien tuviera uno por turno.

El tema del material de protección es delicado. Hay historias provenientes de todo el mundo que relatan la insuficiencia del mismo. Al interior de cada país también es relativo. Nutrición, como uno de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, tiene más recursos de los que puede tener un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Pero para las personas que se enfrentan a los efectos del virus de manera cotidiana, la racionalización sobre la relatividad de los recursos (y su escasez) palidece ante la posibilidad constante de contagio.

Cuando Ramírez se pone el sobretodo con el impermeable amarillos, Elías le dice que parece un Minion, una alusión a esas criaturas amarillas con sobretodos de mezclilla que salen en la película animada de Pixar, Mi villano favorito. Los tres ríen. En realidad, nos reímos todos, porque sí parece, pero con los colores invertidos y porque es más fácil reírnos que seguir hablando sobre la pandemia, el contagio y el miedo.

Pero regresamos pronto a lo que nos congregó. El material que les da la institución, me dicen, consiste en una bata azul, goggles, tapabocas quirúrgicos y guantes. Ruelas asevera que “no es suficiente; no es lo ideal.” Ramírez, si bien no discrepa, sí matiza. “No es a manos llenas ni a derrochar”, ahonda, “pero sí nos dan lo necesario”.

“Me enorgullece poder servir de alguna manera”, dice Ramírez quien entiende y asume su papel, reconociendo los distintos grados de responsabilidad al interior de Nutrición, “digo tal vez no como médico o enfermera, pero a final de cuentas la limpieza también es fundamental y más en estos momentos.”

Antes de salir de Nutrición, cada uno se quita el uniforme y lo empaca para lavarlo en casa. Se bañan y se lavan las manos con el característico frotado intensivo con jabón entre dedos por 20 segundos. Después empiezan el trayecto a casa. Elías en coche; Ramírez en camión. En el transporte público la gente estornuda, todos agarran el mismo tubo. Eso estresa a Ramírez. Además de la posibilidad de contagio en el trabajo, está la del trayecto. Elías piensa en la culpa que sentiría si llevara el coronavirus a casa, son sus dos hijos asmáticos.

Diario tienen recordatorios casi tangibles del riesgo. Tanto Elías como Ramírez han visto pacientes infectados y coinciden en sus observaciones. “No sé si están sedados, pero vienen prácticamente dormidos”, explica Ramírez, “nosotros estamos acostumbrados a ver pacientes”, puntualiza, “y estos se notan cabizbajos, mal.” Hay toda una dimensión psicológica adicional, que todos en el mundo vivimos en la pandemia, pero que los trabajadores de un hospital viven de manera exacerbada.

Para Elías, la peor parte es que los ve deprimidos: “extrañan yo creo que a sus familiares y en su cara se les ve.” Ningún familiar tiene permitido entrar a ver a los pacientes. Una vez que pasa por el triage de la entrada, la comunicación se interrumpe hasta que el paciente sale, si se recupera. Porque si fallece —por disposición oficial—, sólo pueden pasar a recoger el acta de defunción. En todo el país, el número de defunciones para el domingo 26 de abril ascendió a mil 351.

personal de institutos de salud de la ciudad de mexico

A pesar de la situación, ambos tienen una razón adicional para mantener la calma, para concentrarse en desinfectar todo, hacer bien su trabajo y llegar sanos y salvos al otro lado de esta pandemia.

“Ya empezaba todo esto cuando Diego me organizó una comida sorpresa. Me dijo que era de mi cumpleaños, lo cual era raro porque cumplo en junio”, me cuenta por teléfono Elías, un domingo al salir de su guardia. La comida fue en Cuernavaca, donde viven sus abuelos. Además de los abuelos, fueron los hermanos y padres de ambos. Comieron, Ramírez preparó una presentación con fotos suyas a lo largo de 12 años juntos, “y en la última diapositiva”, recuerda contenta, “puso, ‘¿te quieres casar conmigo?’, me dio anillo, organizó que salieran chispas y luces y todo”.

Así, las guardias extra no saben tan mal.

El ingreso adicional por su trabajo, lo ahorran para el gran evento. Se les atravesó la pandemia pero “espero que el coronavirus no nos lo arruine”, me dice. Todas las noches, se ponen a planear y fantasear sobre cómo va a ser su boda. A quiénes van a invitar de padrinos, qué vino servirán, dónde comprarán los recuerditos. Finalmente, antes de llegar a su casa para dormir y volver a despertar a las 4:30, resume los puntos más importantes: “queremos que sea en un jardín, con familiares y amigos, yo de blanco y mis hijos presentes”.

Fuente: https://gatopardo.com/reportajes/

COVID-19: Reconocimiento para nuestros Clientes, Proveedores, Colaboradores y Sociedad Mexicana.

Ciudad de México, 27 de marzo, 2020.

A nuestros Clientes, Proveedores, Colaboradores y Sociedad mexicana:

Como empresa especializada en higiene, desinfección y limpieza de todo tipo de espacios, es nuestro deber mantener informada y actualizada a nuestra comunidad sobre cómo estamos trabajando, como actividad esencial, para combatir la emergencia sanitaria por la que transitamos, además de compartirles nuestra posición de liderazgo en la industria de limpieza y desinfección de nuestro país.

A lo largo de las fases de la emergencia sanitaria, hemos proporcionado en todas las instalaciones, al personal capacitado, debidamente uniformado y con excelente actitud de servicio, personal de quienes nos sentimos profundamente agradecidos, ya que, a pesar de los tiempos difíciles, asisten incansablemente a las instalaciones para realizar sus actividades. Estas acciones son de esencial vitalidad y de la mayor importancia para prevenir contagios y asegurar que nuestras instalaciones gocen de desinfección y total higiene.

Hoy, en sus instalaciones, se encuentran los héroes y las heroínas que con sus acciones de limpieza y desinfección, están ayudándonos como sociedad para salir adelante de la situación actual. A ellas y ellos, nuestro mayor aprecio y reconocimiento, hoy más que nunca, requieren del apoyo mutuo: clientes, proveedores, familias y comunidad, para reforzar su presencia en las instalaciones.

Como bien saben, somos una empresa socialmente responsable y orientada a nuestros colaboradores, quienes, hoy más que nunca, necesitan de nosotros, de nuestra alianza y reforzamiento de la cadena productiva para conservar las fuentes de empleo y el sustento para las familias mexicanas. La labor que nos corresponde a todos, tiene una trascendencia vital para que nuestra sociedad continúe moviéndose de manera productiva, evitando la pérdida de empleos que tanto daño le haría a la economía mexicana. Es por ello, que les invitamos a que nos sumemos mediante la cooperación y coordinación constante en defensa del empleo, ya que esto es esencial para mitigar los efectos económicos de esta pandemia. Las acciones que hemos emprendido en Grupo PROLIM desde hace semanas, están apoyando a mitigar los contagios, mantener los espacios libres de infecciones ya que, nuestro personal, brinda la primera respuesta esencial de alta necesidad de higiene y desinfección.

Nuestro personal es pieza clave para aplanar la curva de contagio y, su intervención, es necesaria en sus instalaciones. Aunado a estas acciones, Grupo PROLIM, está liderando el suministro de información y herramientas físicas y virtuales para ayudar a nuestros clientes, proveedores y comunidad en general a responder a la pandemia. Sólo a través de unirnos como sociedad en todos los frentes, lograremos disminuir el impacto de salud, económico y social de esta pandemia mundial.

Recomendamos visite nuestra página web en la sección de Noticias PROLIM donde encontrará más información valiosa en este sentido. También ponemos a su disposición las siguientes ligas web donde compartimos con ustedes las medidas de prevención y control para prevenir el contagio del COVID – 19 así como orientación, noticias, seminarios web y manuales de consejos prácticos sobre este tema:

Consejos de prevención y medidas de limpieza:

International Sanitary Supply Association, Latino América: https://latam.issa.com/

The Association of Residential Cleaning Professionals: https://arcsi.org/

Revista Internacional Cleaning Business Today: https://cleaningbusinesstoday.com/

Universidad Nacional Autónoma de México UNAM: http://www.unamglobal.unam.mx/

Medidas del Gobierno de la República Mexicana en Fase 3 de emergencia sanitaria:  https://coronavirus.gob.mx/

En nombre de nuestro Comité de Calidad y de nuestra Dirección General, agradecemos su liderazgo, apoyo y colaboración sensible y empática en estos tiempos donde todos necesitamos mantenernos colaborativos en beneficio de la economía y de nuestra sociedad. Tenga en cuenta que estamos aquí para apoyar en la disminución del impacto de la pandemia y les recomendamos se comunique con nosotros para obtener ayuda a través de nuestros canales virtuales de apoyo y orientación. Juntos, realmente estamos cambiando la forma en que el mundo percibe y valora la limpieza, tiempos actuales en que la limpieza es más necesaria que nunca.

Sinceramente,

Grupo PROLIM logra su Certificación en Sostenibilidad para proveedores de Coca Cola – FEMSA.

Reporte de Sostenibilidad para Proveedores de Coca Cola – FEMSA.

Con gran orgullo, les compartimos, a través de este medio, el reporte de Retroalimentación y Plan de Trabajo que nos envía nuestro cliente: Coca Cola FEMSA, después de realizarnos una intensiva y profunda evaluación en los siguientes rubros: dimensión social y comunitaria, dimensión medio ambiental, dimensión ética y dimensión de factor humano.

Con orgullo les compartimos que obtuvimos un desempeño Medio – Alto, lo que nos hace acreedores a revisión en un plazo de 12 meses. Quedamos cercanos al desempeño Excelente, lo cual estamos seguros alcanzaremos después de trabajar en las áreas de oportunidad señaladas.

Nuestro Comité de Responsabilidad Social se esforzó en comprobar las actividades que se hacen año tras año para ser proveedores de primer nivel en temas de sostenibilidad y buenas prácticas éticas y de negocio.

Les compartimos el reporte en adjunto por si el tema es de su interés.

-Reporte de Retroalimentación y Plan de Trabajo. 14 -Noviembre 2017, 10:22
-Estimado Proveedor,
PROFESIONALES DE LIMPIEZA SA DE CV -Su Plan de Trabajo esta liberado en el portal web de Sostenibilidad Proveedores Coca-Cola FEMSA.
-A partir de este momento cuenta con 2 semanas naturales para designar fechas compromiso y responsables en la implementación de las acciones enunciadas en dicho plan.
-Posteriormente contarán con 3 meses para adjuntar la(s) evidencia(s) de cumplimiento de las ÁREAS DE OPORTUNIDAD PRIORITARIAS enunciadas en el Plan de Trabajo y para las AREAS DE OPORTUNIDAD restantes (enmarcadas en gris en su Plan de Trabajo Online): 1.    -3 meses para calificación ROJO y NARANJA, 2.    -6 meses para calificación AMARILLA y 3.    -12 meses para calificación VERDE -IMPORTANTE: Una vez transcurridos los tiempos establecidos el sistema se cerrará automáticamente y no se podrán hacer modificaciones posteriores, por lo que pedimos estar atentos a los tiempos estipulados para evitar cualquier inconveniente.
-En caso de cualquier inquietud o comentario no dudes en ponerte en contacto con nosotros, estamos a tus órdenes.   — -RESUMEN DE MOVIMIENTOS — -Invitación Enviada:
04 Oct 2017, 11:15 -Perfil Completado:
06 Oct 2017, 15:51 -Autoevaluación Liberada:
09 Oct 2017, 17:18 -Autoevaluación Completada y Enviada a Revisión:
20 Oct 2017, 18:48 -Revisión de Autoevaluación Finalizada:
14 Nov 2017, 10:22 -Inicio de Plan de Trabajo:
16 Dic 2017, 10:22 – Evaluación Final.



Comité de Responsabilidad Social Empresarial.

«Sé el cambio que quieras ver en el mundo.»

Mahatma Gandhi.

Grupo PROLIM en CANACINTRA

La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación y Grupo PROLIM establecen alianza estratégica.

Compartimos con gran alegría que, el día de hoy, cumplimos 5 años de ser parte de CANACINTRA, tanto como proveedor de mantenimiento, como participando en sus reuniones y juntas de asamblea, teniendo una representación en el ramo de servicios de limpieza a nivel nacional.

La Cámara Nacional de la Industria de Transformación es el organismo empresarial que representa los intereses legítimos del Sector Industrial de México, considerada por su cobertura, representatividad e infraestructura, como la más importante a nivel Latinoamérica, que le permite atender eficazmente las necesidades de sus industrias afiliadas.

Los objetivos de CANACINTRA son:

  • Realizar un modelo de planeación estratégica con alcance regional y sectorial para CANACINTRA.
  • Identificar el potencial y vocaciones productivas presentes y futuras de las regiones.
  • Inducir los conceptos y modelos de articulación estratégica, integración productiva y los sistemas regionales de innovación.
  • Revisar el concepto de ecosistemas de innovación para proyectos productivos integrales.
  • Concertar una red de acuerdos sectoregionales de articulación estratégica para el proyecto de competitividad sectoregional de CANACINTRA.
  • Perfilar proyectos de impacto sectoregional en las delegaciones de CANACINTRA vinculadas a la región

Alineando nuestros procesos de trabajo con los valores y objetivos de esta importante Cámara Industrial, nos comprometemos un año más a aportar nuestras mejores prácticas, valores institucionales y compromiso social para mejorar a nuestro querido México.

Conoce más sobre CANACINTRA, sus acciones de alto impacto, iniciativas nacionales y sus eventos en:

http://www.canacintra.org.mx/cintra

Coordinación de Operación y Servicio PROLIM.

Con acciones concretas, mejorando día a día nuestra organización.

45 aniversario de Grupo PROLIM. Conoce nuestra Historia.

Feliz Aniversario: Hoy celebramos un año más.

Un día como hoy, pero de 1972, nuestro fundador, Don Estuardo Soto Palacios, creó a nuestro querido PROLIM.  Siempre impulsado por gran apoyo de su Esposa, quien recibió como regalo de cumpleaños, esta hermosa  y bendecida Empresa.

La cultura de limpieza en nuestro país tiene un antes y un después de PROLIM.

Antes de Profesionales de Limpieza, la implementación de la limpieza en México tenía una realidad completamente basada en criterios heredados por la familia y las prácticas establecidas por la cultura y hábitos sociales de la época. La necesidad de profesionalizar los servicios en el México de los 70´s, motivó a nuestro fundador a crear Profesionales de Limpieza (PROLIM), organización que lleva en su mismo nombre la cualidad que siempre la ha caracterizado: Profesionalismo y excelencia en el servicio.

A partir de la creación de GRUPO PROLIM, el servicio y mantenimiento de limpieza se establece como una actividad profesional y regulada por estándares de excelencia y orientada a la satisfacción al cliente.

La historia de la limpieza en México ha tenido tres etapas fundamentales, de las cuales GRUPO PROLIM ha sido emprendedor y fundador. A continuación describimos cada una de las etapas y su importancia para el desarrollo de este servicio en nuestro país.

1.La profesionalización del servicio de limpieza y de los recursos humanos.

La historia del mantenimiento integral de limpieza en México tiene una clara y directa vinculación con el nacimiento de GRUPO PROLIM. Nuestra continua profesionalización en el servicio de limpieza ha consolidado nuestro posicionamiento y ha establecido la diferencia frente a las demás empresas de este giro, desde los años 70´s.

Profesionales de Limpieza es una organización visionaria, ya que desde su origen, se consolidó como la empresa líder en México en servicios profesionales en tiempos donde los servicios de mantenimiento de limpieza tenían grandes defectos y poca o nula profesionalización.

Profesionalismo y excelencia en el servicio han sido una constante que a lo largo de estos 45 años de experiencia, ponemos al servicio de nuestros clientes, quienes con su confianza y preferencia nos posicionan como la mejor opción en servicios de mantenimiento integral a inmuebles en todo el país.

2. La certificacióny verificación continua.

Como organización emprendedora y en continuo crecimiento y desarrollo, nos posicionamos desde 2004 como la única empresa de limpieza en obtener el Certificado ISO 9001 en todos sus procesos, comprometiéndonos con la cultura de calidad continua y el constante mejoramiento de nuestros procesos internos y externos para mantenernos a la vanguardia en nuestros servicios.

Para el 2017 somos la única organización que garantiza que todos nuestros servicios se encuentran certificados en los más altos estándares de Calidad, garantizando una experiencia de satisfacción para nuestros clientes. Con esta certificación, GRUPO PROLIM inaugura la época del compromiso con la calidad continua y el mejoramiento de nuestro Sistema de Gestión de Calidad.

3. La responsabilidadsocial y ecológica de alto impacto.

El compromiso con la generación de nuevos empleos, la economía y seguridad patrimonial y social para miles de familias mexicanas, la aportación continua para establecer una cultura de compromiso por la limpieza, la capacitación y profesionalización de miles de colaboradores, son algunas de las características que forman parte de la historia de la limpieza originada en México por PROLIM.

Las necesidades actuales de nuestro país y la realidad mundial en la que nos encontramos, nos exige volver a posicionarnos como el ejemplo a seguir, como una organización emprendedora y actualizada, buscando renovar nuestra cultura organizacional para convertirnos en una empresa que, además del compromiso con la calidad y la excelencia en el servicio, se convierta en una Organización Ecológica y Socialmente Responsable, teniendo una clara visión de que nuestro compromiso se encuentra relacionado con el desarrollo social del país y con la implementación de prácticas benéficas para el medio ambiente a través de la operación y capacitación de nuestros recursos humanos, clientes y proveedores.

A la altura de los retos de la globalización, GRUPO PROLIM se encuentra posicionado como única organización orgullosamente mexicana que confirma su compromiso con la excelencia y calidad en el servicio, generación continua de empleos y crecimiento de nuestros recursos humanos, innovando en tecnología y procesos de calidad para la satisfacción de nuestros clientes.


Muchas felicidades por ser parte de esta gran familia PROLIM: Creadores y visionarios de la cultura de limpieza en México.   

Miguel Quesada: Reconocimiento a 22 años de labores en la Familia PROLIM.

Reconocimiento especial por antigüedad laboral

El 1 de marzo del 2018, nuestro compañero Miguel Quesada del Departamento de Recursos Humanos cumplió 22 años con la familia de Grupo PROLIM y el día de hoy es su último día de labores. El día de ayer se le organizó una despedida con compañer@s de trabajo.

Están cordialmente invitados  a acompañarnos el día de hoy a la 1 pm para despedirlo y  reconocerle su entrega y compromiso con esta empresa.

Miguel: gracias tu labor diaria, entrega laboral y profesionalismo y entrega humana. Te deseamos mucha felicidad en esta nueva etapa de vida que inicias.

Atentamente,

Recursos Humanos & Comité de Responsabilidad Social PROLIM

Escuchando y atendiendo tus necesidades.

Entrega de Reconocimiento Especial a SanJuana García Flores de Aguascalientes.

Entrega de Reconocimiento Especial a SanJuana García Flores de Aguascalientes.

Estimada Comunidad PROLIM, con gusto les compartimos las imágenes de la entrega del Reconocimiento Especial que le fue entregado el pasado Viernes 1 de junio, 2018 a nuestra excelente colaboradora SanJuana García quien labora en la Tienda Office Max de la Ciudad de Aguascalientes. En dicho reconocimiento también estuvo presente el Gerente de tienda quien también reconoció el desempeño y excelente actitud de SanJuana.

Este Reconocimiento se debe a la retroalimentación obtenida por su desempeño por parte de nuestro Cliente Office Max y por ser parte de la Familia PROLIM desde 1998.

SanJuana es un ejemplo de dedicación al trabajo, constancia y excelente actitud de servicio que aporta a mejorar día a día a nuestra comunidad.

Les compartimos las imágenes, esperando puedan hacer extensivo este comunicado a sus equipos de trabajo.

Atentamente,

Recursos Humanos & Comité de Responsabilidad Social PROLIM

Escuchando y atendiendo tus necesidades.

Reconocimiento y confirmación de nuevo puesto de Supervisor General Metropolitano para: Pedro Acosta.

Pedro Acosta Ojeda

Después de un proceso de evaluación intenso y con la deliberación del Comité de Evaluación de Perfiles Laborales PROLIM 2018, el viernes 27 de abril del 2018 se confirmó el ascenso de Supervisor Zonal a Supervisor General a nuestro compañeroPedro Acosta.

Este ascenso forma parte del reconocimiento que se hace en nuestra Organización a la antigüedad, constancia, profesionalismo, dedicación y entrega a las actividades de servicio para nuestros clientes y es pieza clave del Plan de Desarrollo Humano y Atracción de Talento diseñado por nuestro Departamento de Recursos Humanos y es una pieza clave dentro de nuestroPrograma Anual de Capacitación y Desarrollo Humano 2018.

(Para conocer más de este Programa ver: http://prolim.mx/espanol/capacitacion.htm).

Foto: Rafael Jiménez (Jefe de Recursos Humanos), Pedro Acosta (Supervisor General) y Ana Rubín (Coordinadora de Calidad y Capacitación).

 

Comprometidos con la evaluación continua del desempeño, el seguimiento a la trayectoria laboral, las evaluaciones de clientes, la aplicación de exámenes teóricos, técnicos y psicométricos y entrevistas a los candidatos a este puesto con los miembros delComité de Evaluación de Perfiles Laborales, nuestro compañero Pedro quedó seleccionado para llevar a cabo las funciones de este importante puesto.

Foto: Arturo Sánchez (Gerencia de Operación y Servicio Metropolitano), Luis Romero (Supervisor General Metro), Ana Rubín (Coordinación de Calidad y Capacitación), Pedro Acosta, Jacqueline Martínez (Supervisora General Metro), Jorge Juárez (Supervisor General Metro) y Rafael Jiménez (Jefe de Recursos Humanos).

Pedro ha desempeñado el puesto de Supervisor Zonal Metropolitano por 33 años y ha mostrado compromiso con la calidad, dedicación a la excelencia en el servicio y compromiso con las personas y es un ejemplo de nuestros valores.

En congruencia con nuestros valores fundamentales (http://www.prolim.mx/espanol/mision.htm) y alineados a nuestra Misión y Política de Calidad, reconocemos el talento en nuestros colaboradores y fomentamos el crecimiento y desarrollo de nuestra familia PROLIM.

Pedro: muchas felicidades por esta nueva e importante responsabilidad y toda la familia PROLIM te desea lo mejor en esta nueva actividad que estamos seguros te llenará de satisfacción.

Foto: Equipo de Operación y Servicio CDMX y Zona Metropolitana: Excelencia y Calidad al servicio de nuestros clientes.

Atentamente,

Recursos Humanos 2018.

Comité de Evaluación de Perfiles Laborales 2018.

Comité de Responsabilidad Social PROLIM 2018.

 

Escuchando y atendiendo tus necesidades.